
En la famosa fiebre del oro de California (USA, hace un siglo y medio), muy poquitos de aquellos mineros se hicieron ricos. Me refiero a los que bajaban a las minas o dejaban sus horas filtrando corrientes de agua; a los que generaban el esfuerzo y protagonizaban las leyendas.
En cambio, sí se enriquecieron varios comerciantes que vendían suministros, empresas fabricantes de las herramientas, otras industrias que se instalaban alrededor de la minería con diversificación de ofertas, y los medios que extendían las noticias sobre aquel impresionante fenómeno, siendo más seguro y redituable hablar de los mineros que ser minero.
Qué loco todo, no?!
Casi, casi… Carnavalero.
José AriSi
Foto: Momosapiens 2016, parodia Los 33 mineros de Chile

